7 jul 2010

Intransigentes

Me gusta el fútbol. Mucho. Todo el fútbol. Me gusta ir a ver partidos aunque voy menos de lo que me gustaría. Me gusta tanto ir al estadio de mi equipo de primera como bajar al polideportivo municipal a ver jugar a mi amigo David.



Yo no soy el típico forofo de nada. Me emociona que mis equipos ganen y si pierden, pues otra vez será. También me gusta el basket, adoro el balonmano, sigo el tenis, el rugby, la NFL y la pelota vasca, y me lo paso bien viendo casi cualquier deporte. No me gustan la F1, ni la Nascar, ni algunas otras actividades similares.



Respeto profundamente a todos a los que no les gusta el fútbol. Es una cuestión de gustos. A unos les gusta el pop y a otros nos gusta el metal. Ahora bien, me cago en su puta madre cuando me llaman subnormal. Así de claro.



Además, me importa tres cojones que no lo entiendan. Yo no entiendo que David Bisbal llene un estadio en sus conciertos, ni que la gente lleve gafas de pasta de colorines, ni que las personas anden tensas todo el día por su trabajo, ni mucho menos que haya personas que coman coliflor. Y no por eso opino que sean malas personas, que no entiendan lo bueno de la vida o que pierdan su tiempo o su dinero en cosas absurdas.



EJECUTOR, si tienes a bien, déjale claro a todas aquellas personas que no respetan los gustos de los demás, que ese no es el camino. Elige tú el método que a mí me da la risa.



¡Salud y rocanrol!


27 abr 2010

Mea culpa

Algo estoy haciendo mal. A los hechos me remito.


Sin querer echarme flores, he de decir que me considero un buen padre. Esto no quiere decir nada más que hago casi todo lo que puedo porque mis peques estén bien. A veces, no es fácil tomar decisiones y aquello que decía mi padre de me duele más a mí (y que yo no me creía ni de coña) lo he llegado a sentir.


Reconozco que soy un padre un poco gritón y que no soy un dechado de calma cuando las cosas se tuercen. Reconozco que a veces me enfado demasiado rápido y que, en ocasiones, exijo a personas demasiado pequeñas que se comporten como casi adultos. Y reconozco que a veces no doy segundas oportunidades a esos renacuajos que merecen dos, tres o mil.


Sin embargo, por muy enfadado que esté no dejo que mis bestias se acuesten sin un beso o sin un choque de manos. No dejo de felicitarles por cualquier hazaña que consigan, por pequeña que sea. Saberse una palabra con la T es tan imporante o más que escalar el columpio más alto. No dudo en tirar de caramelos cuando la ocasión lo merece y procuro que pasen el mayor tiempo posible en parques, en zonas de juego o en el mismo campo. Hasta les he llevado a coger cardillos.


Hoy mi hijo mayor me ha dejado sin palabras. Justo antes de acostarse le he comentado que no nos había dado tiempo a cortar uñas y que lo dejaríamos para la tarde de mañana. Su respuesta ha sido tajante: Papi, ¿y de quién ha sido la culpa? Me ha sorprendido tanto, que casi no he sido capaz de explicarle que no es tan malo que no de tiempo a hacer cosas, que casi nada es culpa de alguien, que hay días que las cosas salen mejor que otros... en fin, esas cosas.


EJECUTOR, creo que me merezco un pescozón para que no se me olvide que debo intentar que mis hijos no sean tan negativos.


¡Salud y rocanrol!

3 mar 2010

Anécdota de fútbol

Comentaba hoy Santi Cañizares en su twitter una historia que merece la pena contar.


Una vez apareció un jugador en un entrenamiento de la selección con unas botas blancas cuando todo el mundo las llevaba negras. El seleccionador le preguntó si eran para llamar la atención a lo que el jugador contestó: No, mi marca me ha pedido que las lleve. El seleccionador finalmente puso el dedo en la llaga:
Si lo que quiere usted es llamar la atención, ¡haga goles!

Estoy harto de ver gente que discute sobre la crisis, gente que se queja de lo mal que están las cosas, gente que grita y gente que twittea lo mal que lo hacen unos u otros... pero cada vez veo menos gente que se remangue y se meta al río a sacar los peces.


EJECUTOR da ejemplo y ponte a currar. Me vas eliminando a quejicas, vagos y chorizos, a ver si así, siendo menos pero mejores podemos vivir un poquito mejor.


¡Salud y roncanrol!

31 ene 2010

En todos los sitios hay idiotas

Anoche estuve en un concierto de rock. Barón Rojo tocaba con su formación original después de casi 20 años de separación. 2500 personas dispuestas a darlo todo, entre las cuales se encontraban unos pocos idiotas empeñados en tocar los cojones al resto. No sé si es que me hago mayor y tengo menos aguante o que tontos hay en todas partes, pero odio:

  • a los que se quitan la camiseta sudando como cerdos en medio del barullo

  • a los que menean los brazos al ritmo de la música con un cigarrillo encendido

  • a los que empujan a mala leche y sin mirar para pasar delante cuando el concierto ya está empezado

  • y, sobre todo, a los que tiran cerveza; a éstos los mataba gratis


A todos ellos pongo en tus manos, EJECUTOR para que endereces su camino.



¡Salud y mucho, mucho, mucho rocanrol!


30 dic 2009

Ya sé para qué sirve un tanga

Hasta ayer mismo yo pensaba que un tanga era una tirita de tela que puesto en un cuerpo femenino queda supermono pero que en mi propio cuerpo sólo causa incomodidad, rechazo y desasosiego. Sin embargo, he descubierto que los tangas son muy útiles. Me explico.


De un tiempo a esta parte, viajar en avión se ha convertido en un coñazo. auténtico. No por el hecho de volar en sí mismo, que también, dependiendo de la compañía con la que vueles; sino por el mal rato que pasas desde que sales de tu casa hasta que llegas a tu asiento del avión.



  1. Llegar al aeropuerto. Con dos horas de adelanto, eso sí. En tu coche es inviable salvo que te sobre el tiempo y la pasta. O bien enmarronas a alguien (tu padre siempre es un buen candidato) o bien coges un taxi, suponiendo que no haya huelga. Cuenta con x por el trayecto, cuando x tiende a infinito, más y por cada maleta, más z por suplemento. !Una ruina!

  2. Facturar. Encuentra tu mostrador. Cómete una fila a la española, es decir, si una fila normal es de una persona detrás de otra, una fila española es un burruño de gente descolocada donde cada uno sabe detrás de quién va. Saca el billete y el DNI. Explícale a nosequién que la maleta la has hecho tú y que no llevas ni espadas, ni fusiles, ni explosivos plásticos. ¡Ah! y que te he dicho no me des pasillo, que quiero ventanilla, ¡copón ya!

  3. Pasa el arco de seguridad. Quítate todo lo metálico: las botas, las pulseras, el cinto, el marcapasos... Deja todo lo de los bolsillos en una palangana. Bébete todo lo líquido no sea que lo vayas a explotar. Pon la mochila en la cinta. ¡Meeeeeeeeeeeeeeeeeeeeerb! Y pita. Se me ha olvidao el colgante de hacha de Conan. ¡Meeeeeeeeeeeeeeeeeeeeerb! Y pita. Quítate las gafas. ¡Meeeeeeeeeeeeeeeeeeeeerb! Y pita. La botonera del pantalón... Finalmente pasas, en gayumbos y calcetines, pero pasas. Vístete y tómate algo, que te queda hora y media para embarcar.

  4. Espera, tocata y fuga. Son las 6:17. Todo cerrado. Ni un café te puedes tomar. Hay máquinas de agua a 2€ la botella de 50cl. Te compras el jueves. Has llegado el prmero y cuando te das cuenta se ha formado una fila normal, no española, y ahora eres el último. Pasas al avión y discutes con una señora de gafas porque dice que has movido su maleta. Resoplas y te sientas. ¡Señor, dame paciencia, porque como me des fuerza no dejo títere con cabeza!


No es necesario pasar por todo esto. EJECUTOR, mete todas tus cosas en una maleta, la más grande que tengas. Déjate el billete, el DNI y una tarjeta de crédito que funcione en una mariconera. Ponte un tanga, de leopardo si tuvieras o tuvieses, y vete al aeropuerto. Verás como cada paso deja de ser un infierno para convertirse en un rápido trámite. Y si no, tú ya sabes cómo poner orden.


Salud, rocanrol y feliz 2010

29 nov 2009

Anuncios y más anuncios

Cada vez quedan menos periódicos en intenet que no te pongan publicidad a pantalla completa al acceder a su página principal. ¡Qué incordio, por favor! Algunos incluso te ponen la publicidad en páginas interiores.


Antes, cuando el HTML era menos conocido, bastaba con bloquear las ventanas emergentes. Pero, como casi todo en la vida, se gasta más energía y capacidad mental en tocar los cojones que en hacer cosas útiles y cada día resulta más difícil evitar estos anuncios.


Yo enviaría a mi querido EJECUTOR a repartir caricias entre los brasas que se dedican a idear, rellenar e implementar estos huecos en mi navegador. Pero, la verdad, últimamente no estoy muy optimista respecto a la raza humana. Es lo que hay.


¡Salud y rocanrol!

13 oct 2009

Impacientes

La impaciencia es tan contagiosa como la fiebre amarilla. En cuanto hay un primer imbécil que pita al ponerse un semáforo en verde y no arrancar de inmediato, otros se le unen en su lucha por llegar unos segundos antes a su destino. Ya lo decía mi profesor de autoescuela: el milisegundo se define como el tiempo que transcurre entre que un semáforo se pone verde y el primer gilipollas pita.


En mi ranking top 3 de impacientes incluyo, además de l@s pitadore/as en semáforos, que se salen de la clasificación: l@s que no pueden esperar a salir del metro para encenderse un puñetero cigarro (15 segundos más sin humo podría provocar que su cabeza reventase como un melón relleno de amonal); l@s que aceleran su coche sin sentido (por ejemplo, para pasar el paso de cebra momentos antes de que llegue un peatón o al atravesar una rotonda para evitar que otros coches entren); y, finalmente, l@s que no pueden hacer una cola normal en el supermercado (e intentan colarse porque sólo llevo dos cositas o dejan a otra persona en la cola mientras ell@s cogen las 20 o 30 cosas que se me han ovidao).


Sobre todos ellos, EJECUTOR, aplica la fuerza. A ver si podemos recuperar un poco de tranquilidad, que buena falta nos hace. ¡Salud y rocanrol!