13 oct. 2009

Impacientes

La impaciencia es tan contagiosa como la fiebre amarilla. En cuanto hay un primer imbécil que pita al ponerse un semáforo en verde y no arrancar de inmediato, otros se le unen en su lucha por llegar unos segundos antes a su destino. Ya lo decía mi profesor de autoescuela: el milisegundo se define como el tiempo que transcurre entre que un semáforo se pone verde y el primer gilipollas pita.


En mi ranking top 3 de impacientes incluyo, además de l@s pitadore/as en semáforos, que se salen de la clasificación: l@s que no pueden esperar a salir del metro para encenderse un puñetero cigarro (15 segundos más sin humo podría provocar que su cabeza reventase como un melón relleno de amonal); l@s que aceleran su coche sin sentido (por ejemplo, para pasar el paso de cebra momentos antes de que llegue un peatón o al atravesar una rotonda para evitar que otros coches entren); y, finalmente, l@s que no pueden hacer una cola normal en el supermercado (e intentan colarse porque sólo llevo dos cositas o dejan a otra persona en la cola mientras ell@s cogen las 20 o 30 cosas que se me han ovidao).


Sobre todos ellos, EJECUTOR, aplica la fuerza. A ver si podemos recuperar un poco de tranquilidad, que buena falta nos hace. ¡Salud y rocanrol!